jueves, 28 de julio de 2022

DISPUTAS TERRITORIALES ENTRE CHINA Y SUS VECINOS EN EL MAR DE CHINA MERIDIONAL

 1.              INTRODUCCIÓN

El Mar de China Oriental, en chino Donghai 东海 (literalmente “Mar del Este”), abarca una superficie de unos 752 mil km2, desde el Estrecho de Taiwán hasta la península coreana. Es decir, rodeado y delimitado por China, Japón y Corea (Lalinde, 2017). En dicho mar hay enormes recursos energéticos y pesqueros, así como es el nexo entre el archipiélago nipón y el Mar de China Meridional que lo une con Europa, Oriente Medio y África.

El espacio estratégico de Asia del Este no es homogéneo; tampoco es un espacio aislado, ya que se ve afectado por los escenarios limítrofes de riesgo como Asia Central y Oriente Medio, donde existen múltiples conflictos, y Asia Meridional, donde persiste la tensión entre Pakistán y la India. En Asia Oriental continúa una competición regional entre China, la Federación Rusa y Japón por la jerarquía regional y global, además de disputas interestatales, por ejemplo, entre China y Taiwán (Arteaga, 2009).

Este escenario, en el que vive el 24% de la población mundial y genera el 21% del PIB global, se mantiene en tensión constante, enfatizado por la ausencia de estructuras permanentes de cooperación, salvo las organizadas ad hoc para la desnuclearización de Corea del Norte, las conversaciones entre China, Estados Unidos, Rusia, Corea del Norte, Corea del Sur y Japón o las cumbres periódicas tripartitas entre China, Cora del Sur y Japón. Esta falta de instituciones que velen por la seguridad colectiva hace que los avances sean lentos y aislados, caso por caso. La falta de confianza y la abundancia de prejuicios, agravios y reivindicaciones históricas dificulta la cooperación regional (Arteaga, 2009).

El caso de Japón y China, sin embargo, comparte varios factores de tensión. De acuerdo con Kim (2012) los enfrentamientos de estos dos países en el Mar de China Oriental son lo que se llama “disputas mixtas” ya que las disputas se interrelacionan: la delimitación marítima, la propiedad de las islas, la explotación de los recursos energéticos y pesqueros…

Desde los años 90, se preveía un posible enfrentamiento entre Japón y China por la hegemonía sobre Asia. El desarrollo de ambas economías las ha convertido de complementarias en competitivas con niveles de producción y consumo muy similares (Endara, 2012). Además, de la competitividad económica, les enfrenta una enemistad histórica y una división ideológica.

Los conflictos territoriales marítimos en la periferia china se han convertido en la última década en una de las principales fuentes de inestabilidad en Asia oriental (Delage, 2018: 25). La historia ha dejado numerosas reclamaciones territoriales sin resolver en distintos espacios marítimos de Asia. Disputas que complican las relaciones entre Estados, pero que no plantean un riesgo de enfrentamiento armado (Delage, 2018).

Las disputas entre Japón y China en el mar de la China Oriental giran en torno a la soberanía de las islas Diaoyu/ Senkaku y la delimitación de la frontera marítima. Controversias que, para muchos, están interconectadas (Drifte, 2008).

2.              ISLAS SENKAKU/ DIAOYU

Las islas Senkaku (尖閣 en japonés) / Diaoyu (钓鱼en chino mandarín) son un conjunto de grupo de 5 islas y 3 formaciones rocosas adyacentes al archipiélago de las Ryukyus deshabitadas que comprenden una superficie de 6,3 km2 . Están ubicadas al extremo occidental de Japón en el borde de la plataforma continental asiática en el mar de la China Oriental, a 200 kilómetros del noreste de Taiwán y a 300 kilómetros de la isla japonesa de Okinawa (Endara, 2012).

Imagen 1: Mapa del mar de China Oriental

 Fuente: Delage, 2018: 31

2.1.                Antecedentes históricos

Los primeros registros de las islas datan de 1531 cuando viajeros chinos, en nombre de la dinastía Ming, registraron esas islas como puntos referenciales de ruta de navegación. En 1700, un mapa japonés las dibuja como parte del territorio de China. En 1879, cuando Japón se anexionó el reino de Ryukyu como consecuencia de su política expansionista, el país nipón tomó posesión de Taiwán y sus islas adyacentes entre las que se incluyeron las islas Diaoyu. En 1896, se las entrega a uno de sus súbditos, el industrial Tatsushiro Koga, para que desarrolle la industria pesquera de la región. En 1951, mediante el Tratado de San Francisco, las islas japonesas Nansei pasaron a ser administradas por Estados Unidos. En 1953, por un hecho arbitrario estadounidense, se amplió la zona de administración norteamericana a las islas Senkaku. En 1971, con la suscripción del Acuerdo de Reversión de Okinawa, se devuelven las islas Nansei y las islas Senkaku a Japón. Ese mismo año, la República China-Taiwán ratifica la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1958 y reclama las islas como parte de su territorio. Igualmente, la República Popular China presenta oficialmente su reclamo sobre las islas (Endara, 2012).

Un Comité de Coordinación de la Prospección Conjunta de Recursos Minerales en Áreas Marinas de Asia (CCOP en inglés), bajo una Comisión de las Naciones Unidas, realizó un estudio geofísico en 1968 que determinó, en mayo de 1969, que la zona podría ser extremadamente rica en reservas de petróleo (Drifte, 2008). De acuerdo con la Administración de Información Energética de los Estados Unidos, la reserva de petróleo podría alcanzar los 100 mil millones de barriles (Endara, 2012).

En 1978, Japón y China firman un Tratado de paz y amistad motivado por la amenaza de la Unión Soviética, el atractivo del mercado chino para Japón y el deseo chino de atraer inversiones y tecnología japonesas para su modernización económica (Delage, 2018).

El primer acontecimiento que revuelve esta relación se produjo en 2003 cuando Japón detectó un buque chino, que se intensificó con las incursiones de un submarino chino cerca de las islas en 2004. Las relaciones entre los dos países quedaron suspendidas hasta que el primer ministro japonés Junichiro Koizumi abandonó el gobierno en 2006 (Delage, 2018).

Tras un acuerdo entre Abe y Hu en octubre de 2006, los líderes llegaron a un acuerdo para “hacer del mar de China Oriental un mar de paz, cooperación y amistad” y pusieron una fecha límite en otoño de 2007 para entregar un plan de desarrollo conjunto. El 18 de junio de 2008, se anunció un acuerdo de cooperación. Sin embargo, este acuerdo no añade ningún progreso considerable a la delimitación de la frontera marítima en el Mar de la China Oriental y es solo un acuerdo en principios ya que para que la segunda y tercera parte sean efectivas exige de unas negociaciones más difíciles (Drifte, 2008). Asimismo, no está clara la naturaleza legal y vinculante del contenido del consenso (Kim, 2012).

El 7 de septiembre de 2010 tuvo lugar el evento más peligroso. Un barco de pesca chino fue descubierto en aguas territoriales japonesas cerca de las islas. Su capitán rechazó la inspección solicitada y, al intentar huir, colisionó contra dos buques patrulla de los guardacostas japoneses. Su detención ocasionó una crisis diplomática. En diversas ciudades chinas hubo protestas antijaponesas (Delage, 2018). El gobierno japonés decidió tratar el asunto de acuerdo con su ley doméstica y procesar al capitán chino por el crimen de obstruir la labor de la guardia costera japonesa. El ministro de Asuntos Exteriores chino llamó al embajador japonés y exigió la libertad para el capitán y su tripulación. China detuvo a 4 ciudadanos japoneses por haber entrado en área militar restringida cuando fueron enviados por Japón para recuperar armas químicas de la armada imperial japonesa de la segunda guerra mundial. El gobierno chino suspendió las negociaciones sobre el Mar de la China Oriental. Además, el New York Times reportó la reducción de las exportaciones chinas de materias primas a Japón; Japón depende en un 82% de las materias primas chinas. Japón entregó al capitán y su tripulación a las autoridades chinas. La portavoz china del ministerio de Asuntos Exteriores pidió compensación y una disculpa a Japón. El primer ministro de Japón rechazó esa petición y el secretario jefe de Gabinete sugirió que era China quien debía compensar a Japón. China liberó a los ciudadanos japoneses arrestados (Smith, 2012).

En 2012, la situación volvió a empeorar cuando el gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, declaró su intención de comprar tres de las islas Senkaku, propiedad de una familia japonesa en el momento. Para evitar mayores problemas, el gobierno decidió nacionalizar las islas; pero esto no provocó el efecto deseado ya que se repitieron manifestaciones antijaponesas en China, se boicotearon productos japoneses y se desplegaron patrullas navales y aéreas chinas. En 2013, una fragata china apuntó contra un destructor japonés y China declaró una Zona de Identificación Aérea que cubre el espacio aéreo sobre las islas Diaoyu (Delage, 2018).

2.2.                Posición de la República Popular de China  

Una de los principales cambios que ha fomentado el desarrollo económico de China ha sido su apertura al exterior. Desde inicios de los años 90, los líderes chinos han cultivado dos fuentes de legitimidad para reforzar su popularidad. El problema es que estas líneas de actuación son algo contradictorias. Por un lado, el desarrollo económico de China depende de un orden internacional pacífico. Por otro lado, un creciente nacionalismo social (Rodríguez, 2016).

Las acciones chinas en el Mar de China Oriental y en el Mar de China Meridional desde 2009-2010 reflejan un giro estratégico que responde a 3 factores interrelacionados (Delage, 2018):

Ø  Factores de carácter históricos. La convicción de que los espacios marítimos que reclama le pertenecen y que ejercer su dominio sobre ellos supondrá la superación del “siglo de humillación” que sufrió a manos de Occidente y Japón;

Ø  Factores económicos. Estos mares son fundamentales para su desarrollo económico ya que tiene una gran dependencia exterior de recursos energéticos, además de que el 60% de sus compras las recibe por vía marítima desde Oriente Próximo y África;

Ø  Factores estratégicos. Además del interés por mantener las líneas de comunicación marítimas, necesita proteger su territorio y mitigar su vulnerabilidad frente a Estados Unidos y aliados.

Una de las estrategias más importantes de la acción exterior de la República Popular de China es la que se conoce como “doctrina de la cadena de islas”. Las islas Senkaku/ Diaoyu forman parte de la primera cadena.

China se vale de argumentos históricos y jurídicos para reclamar su soberanía sobre las islas Senkaku/ Diaoyu (Endara, 2012):

ü    Los viajeros chinos fueron los primeros en descubrir y nombrar las islas;

ü    Las islas fueron utilizadas por pescadores chinos a lo largo de la historia;

ü    En el inicio de la dinastía Ming (1368 – 1644) fueron incluidas en la jurisdicción naval de China;

ü    Son territorios adyacentes de Taiwán, que consideran que les pertenece;

ü    La depresión de Okinawa las separa de las islas de Rkukyu, así como la corriente marina de Kuroshio las hace de difícil acceso para las embarcaciones provenientes de Japón;

ü    Ningún documento histórico japoneses ha afirmado la soberanía japonesa sobre esas islas;

ü    Los mapas de las grandes potencias occidentales del siglo XIX asimilaban las islas al territorio chino;

ü    Al haberse anexionado Japón las islas durante la guerra de 1894-95, estas le deben ser devueltas de conformidad con la Declaración de El Cairo de 1943 que despojó de los territorios que ocupó durante el conflicto. Además, en 1945, cuando Japón aceptó la Declaración de Potsdam aceptó: Los términos de la Declaración de El Cairo serán respetados y la soberanía japonesa se limitará a las islas de Honshu, Hokkaido, Kyushu, Shikoku y las islas menores que se determinen (Delage, 2018: 30).

 

2.3.                Posición de Japón

Japón ha mantenido la posesión de las islas desde 1895 y las administra como parte de las islas Nansei Shoto que constituyen territorio japonés y están bajo control legítimo del Gobierno (Endara, 2012).

Japón afirma que las islas eran terra nullies cuando fueron ocupadas en 1895. Además, afirma que no están sujetas a la Declaración de El Cairo porque el Tratado de Shimonoseki, que puso fin a la guerra sino-japonesa en 1895, no las menciona específicamente (Delage, 2018).

Japón acusa a China de tener interés por las islas solo a partir de que se descubren recursos de petróleo y gas en la zona (Endara, 2012).

Japón no reconoce oficialmente ningún conflicto de soberanía territorial en torno a estas islas. Asegura que varios documentos chinos han reconocido la soberanía de Japón sobre las islas (Endara, 2012):

-     Se describen las “Islas Senkaku” como parte del Distrito Yaeyama, Prefectura de Okinawa, Imperio del Japón en una carta de agradecimiento fechada en 1920, enviada por el Cónsul de la República Popular China en Nagasaki;

-     artículo del Diario del Pueblo, fechado 8 de enero de 1953, realizaba una aclaración mediante la cual informaba que las islas Ryukyu consisten en 7 grupos de islas, en las cuales se incluyen a las islas Senkaku / Diaoyu;

-     el Nuevo Atlas de la República de China, publicado en China en 1933 como el Atlas Mundial en 1960, presenta a las islas Senkaku / Diaoyu como parte del territorio del Japón.

 

2.4.                Disputa territorial

De acuerdo con Dimitrijevic (2011) las diferencias entre China y Japón por el mar de China Oriental radican principalmente en 3:

1.     Sobre el reclamo de la plataforma continental, China se basa en el criterio de la prolongación natural mientras que Japón defiende el criterio de la línea equidistante.

2.     Sobre el principio de delimitación, Japón prefiere la línea mediana mientras que China defiende el principio equitativo. China defiende que las islas son pequeñas y deshabitadas, por lo que no pueden formar una zona económica exclusiva. Japón defiende que las islas pueden generar zonas marítimas y ser reclamadas como zonas económicas exclusivas (Kim, 2012). El problema de delimitación es más complejo aún si añadimos los reclamos de Corea del Sur (Drifte, 2008).

3.     En cuanto a la cuestión de si los 2 Estados pertenecen a la misma plataforma continental, China supone que, desde el punto de vista geográfico, topográfico, geomorfológico y geológico, la depresión de Okinawa lo separa del Ryukyu japonés. Japón afirma que la plataforma continental de 200 millas naúticas no se ve afectado por esto.

Mientras ambas partes no se pongan de acuerdo sobre una frontera, para China el área en disputa se encuentra entre la línea mediana propuesta por Japón y el canal de Okinawa y para Japón es el área superpuesta de la zona económica exclusiva de 200 millas náuticas (Dimitrijevic, 2011).


3.              CONCLUSIONES

La interdependencia económica entre China y Japón casi se triplicó entre 1997 y 2006, esto era un incentivo para evitar conflictos. El consenso logrado en 2008 es un gran logro, pero presenta numerosos desafíos por delante (Kim, 2012). Sin embargo, los últimos acontecimientos en 2010 en torno a las islas Senkaku/ Diaoyu han empeorado sus relaciones. Ninguno de los países está dispuesto a renunciar a sus aspiraciones en las islas. Además, el rearme naval chino ha motivado a otros países de la zona a hacer lo mismo, entre ellos Japón y Corea del Sur.

China promueve relaciones con los países que le rodean con el objetivo de alejarles de Estados Unidos. Preside la Conferencia sobre Interacción y Construcción de medidas de confianza en Asia (CICA), con el objetivo de construir en Asia una arquitectura de seguridad asiática, dirigida por asiáticos (Blanco, 2014: 5). Esta Conferencia cuenta con 20 países miembros de Asia Oriental, Asia Central, el Sureste Asiático, Asia del Sur y Oriente Medio. Para entender la actuación de China es importante tener en cuenta el ascenso pacífico y su adherencia a los cinco principios de coexistencia pacífica y el principio de no interferencia (Blanco, 2014).

En cuanto a la acción exterior de Japón, no debemos olvidar que el país nipón sigue sujeto a la limitación de utilizar la fuerza militar de forma ofensiva impuesta con el final de la Segunda Guerra Mundial. Aunque han ido creando hechos consumados en el borde de la legalidad y el apoyo social, la normalización del uso militar para su acción exterior parece que todavía está lejos.

A pesar de la retórica sobre la amenaza china, a Pekín le interesa un entorno estable que no afecte al crecimiento económico del país.

 

4.             REFERENCIAS

Arteaga, F. (2009). El rol de Japón en la seguridad de Asia Oriental. Anuario Asia-Pacífico. Disponible en: http://www.anuarioasiapacifico.es/pdf/2008/politica5.pdf [Consultado el 19 de julio de 2022]

Blanco Torres, C. (2014). Las relaciones de China en Asia Oriental y su definición en el contexto internacional, motores de cambios globales. Documento de opinión IEEE.es, nº104. Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2014/DIEEEO104-2014_China_en_asia_Oriental_CarlosBlanco.pdf [Consultado el 19 de julio de 2022]

Delage Carretero, F. (2018). Disputas marítimas en Asia Oriental: la expansión estratégica de la República Popular China. Mares violentos, pp. 23 – 48. Disponible en: https://www.researchgate.net/profile/Fernando-Delage/publication/320628719_Disputas_maritimas_en_Asia_oriental_La_expansion_estrategica_de_la_Republica_Popular_China/links/5aca4e224585151e80a91b01/Disputas-maritimas-en-Asia-oriental-La-expansion-estrategica-de-la-Republica-Popular-China.pdf [Consultado el 20 de julio de 2022]

Dimitrijevic, D. (2011). International Law Regulation of Territorial Dispute in the East China Sea Between Japan and China. The Review of International Affairs, vol. 62, nº 1144, pp. 68 – 77. Disponible en: http://repozitorijum.diplomacy.bg.ac.rs/500/1/RIA-1144_2011-70-79.pdf [Consultado el 20 de julio de 2022]

Drifte, R. (2008). From ‘Sea of Confrontation’ to ‘Sea of Peace, Cooperation and Friendship’? – Japan facing China in the East China Sea. Japan Aktuell, nº 3, pp. 27 – 51. Disponible en: https://www.researchgate.net/profile/Reinhard-Drifte/publication/227439415_From_'Sea_of_Confrontation'_to_'Sea_of_Peace_Cooperation_and_Friendship'_-_Japan_Facing_China_in_the_East_China_Sea/links/57a6eafc08aefe6167b77f7d/From-Sea-of-Confrontation-to-Sea-of-Peace-Cooperation-and-Friendship-Japan-Facing-China-in-the-East-China-Sea.pdf [Consultado el 20 de julio de 2022]

Endara Muñoz, G. (2012). Disputa territorial entre la República Popular China y Japón: Las Islas Senkaku o Diaoyu. Disponible en: https://mail.afese.com/img/revistas/revista59/chinajapon.pdf [Consultado el 19 de julio de 2022]

Jianjun, G. (2009). A Note on the 2008 Cooperation Consensus Between China and Japan in the East China Sea. Ocean Development & International Law, 40, nº3, pp. 291 – 303. Disponible en: https://heinonline.org/hol-cgi-bin/get_pdf.cgi?handle=hein.journals/ocdev40&section=24&casa_token=fakRpY_fKRgAAAAA:H- A_rjVeptcBc54v19ZXXoqtakLlMpcRqjWgQRjUlBVUgO9bpLLeztJVRhkXnjIFOR3WD27m [Consultado el 19 de julio de 2022]

Kim, S. K. (2012). China and Japan Maritime Disputes in the East China Sea: A Note on Recent Developments. Ocean Development and International Law, 43, nº3, pp. 296 – 308. Disponible en: https://heinonline.org/HOL/Page?handle=hein.journals/ocdev43&div=23&g_sent=1&casa_token=kkR4ukRffuQAAAAA:L6hnDd2YKD30yEsn8DYUWvm8JfXA8hOxvLbdr07GM2RDpcq_g9GheKw0Q9A3JytH9IfWfDSA&collection=journals [Consultado el 19 de julio de 2022]

Lalinde, L.M. (2017). China y la importancia geopolítica de dominar el mar circundante. VIII Simposio electrónico internacional sobre política china. Disponible en: https://politica-china.org/wp-content/plugins/download-attachments/includes/download.php?id=1061 [Consultado el 19 de julio de 2022]

Rodríguez, M.E. (2016). La evolución de la política exterior china. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, vol. 18, nº 35, pp. 301 – 318. Disponible en: https://revistascientificas.us.es/index.php/araucaria/article/view/2677/2250 [Consultado el 19 de julio de 2022]

Smith, S.A. (2012). Japan and the East China Sea Dispute. Orbis, vol. 56, nº3, pp. 370 – 390. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0030438712000324 [Consultado el 20 de julio de 2022]

martes, 8 de marzo de 2022

CONFLICTO RUSIA - UCRANIA: 302 días desde la invasión


Estados Unidos envía ayuda militar a Ucrania

Antony Blinken, secretario de Estado de EE.UU. ha informado el 21 de diciembre de 2022 de que EE.UU. ha enviado un paquete de 1 850 millones dólares en distintos tipos de armas, entre ellos el sistema de lanzamisiles múltiple ligero montado en un camión militar (HIMARS), camiones y bombas. Por primera vez, la entrega incluía misiles Patrior y bombas guiadas de precisión para los aviones de combate ucranianos.

El paquete incluye cerca de 1 000 millones de dólares en armas de las existencias actuales del Pentágono, además de 800 millones de dólares en fondos a través de la Iniciativa de Asistencia a la Seguridad de Ucrania, un programa que financia armas, municiones, entrenamiento, entre otros.

Patriot es el sistema de defensa tierra-aire más avanzado que los aliados han entregado a Kiev. Su nombre completo es MIM-104 Patriot y es un sistema de misiles tierra-aire de largo alcance. Lo fabrica la compañía estadounidense Raytheon. El Ejército español lo define como "un sistema móvil de Defensa aérea que utiliza misiles guiados que simultáneamente enganchan y destruyen múltiples objetivos bajo un ambiente de contramedidas electrónicas". Son misiles antimisiles tierra-aire de largo alcance que Ucrania pide para defenderse de los drones iraníes enviados por el Kremlin.


Fuente: 20minutos

Cuando el radar detecta y confirma la llegada de un ataque del enemigo con misiles, el único propósito de estos misiles es destruir en el aire, antes de impactar, el arma que ataca. vuelan a una velocidad de 1,7 km/segundo, lo que en términos de aviación equivale a Mach 5. Se utilizan para contrarrestar misiles balísticos tácticos, misiles de crucero, objetivos de pequeña sección radar y aviones de última generación.

Raytheon aseguró al Pentágono que su eficacia era del 80%. Sin embargo, durante la Guerra del Golfo, el ejército de Estados Unidos anunció que tuvieron un porcentaje de aciertos del 70% en Arabia Saudí y del 40% en Israel. En 1992, varias investigaciones concluyeron que la tasa de acierto era de un 9% y que el 45% de los despliegues era contra escombros u objetos falsos. No obstante, el sistema Patriot se ha ido perfeccionando destacando la evolución de su software para interceptar ataques múltiples. De este modo, por ejemplo, puede contrarrestar las capacidades ofensivas de Corea del Norte.

De acuerdo con El Español, este tipo de armamento defensivo se ha consolidado como uno de los escudos antiaéreos más probados por historial de operaciones y, con sus respectivas actualizaciones, de los más avanzados desde el punto de vista tecnológico. Los Patriot funcionan bien para derribar misiles y drones enemigos que se internen en espacio aéreo restringido. Interesante para Ucrania ya que conseguiría repeler los ataques rusos realizados contra infraestructuras críticas, instalaciones esenciales y ciudades ucranianas.

Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el sistema Patriot podría llegar en febrero a Ucrania.

La Radio Televisión Pública Vasca explicaba en el noticiero cómo son los misiles Patriots que Estados Unidos ha prometido a Zelenski:




El sistema se pone en funcionamiento cuando se detecta un objetivo por parte del radar que lo rastrea pormenorizadamente para calcular la trayectoria y la velocidad. Después, se comunica la amenaza al centro de mando donde habrá un operador humano o bien un ordenador que ejecute la orden de disparo. La información sobre el seguimiento pasa al misil interceptor y, 3 segundos después, el misil Patriot ya estará viajando a 5 veces la velocidad del sonido rumbo a abatir la amenaza.

Corea del Norte suministra armas a Rusia

El 22 de diciembre de 2022, se publicaba la noticia de que Corea del Norte entregaba misiles al grupo ruso Wagner para Ucrania. John Kirby, uno de los portavoces de la Casa Blanca explicó que Pionyang ha entregado equipos a Wagner durante el último mes.


El periódico japonés Tokyo Shimbun había informado anteriormente de que Corea del Norte había enviado municiones, incluidos proyectiles de artillería, a Rusia por tren a través de su frontera el mes pasado y que se esperaban envíos adicionales en las próximas semanas.

Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Norte desmintió la información calificándola de “infundada” y denunció a Estados Unidos por suministrar armas letales a Ucrania, informó el viernes la agencia de noticias oficial norcoreana KCNA.

Según la Casa Blanca, Wagner recibió cohetes de infantería y misiles de Corea del Norte, aunque el propietario de Wagner, Yevgeny Prigozhin, negó la afirmación calificándola de “chismorreo y especulación”.


Cronología del conflicto

Todo comienza en 2013 cuando el entonces presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, suspende la firma de asociación de Ucrania con la UE a causa de las presiones ejercidas por Rusia. La población no está de acuerdo y se reúnen en la plaza de la Independencia (Maidán) en Kiev. 
A principios de 2014, las fuerzas de seguridad ucranianas matan al menos 100 personas en las protestas, la respuesta de la población fuerza la huida del presidente. Al mismo tiempo, en Crimea, militares prorrusos y partidarios de la unidad de Ucrania se enfrentan mientras militares rusos camuflados y agentes del espionaje rusos buscan la anexión de la península a Rusia. En marzo de 2014, se celebra un referéndum en Crimea en el que, aunque en medio de acusaciones de fraude, gana la anexión a Rusia. Por tanto, el presidente ruso Putin firma la incorporación de la península, aunque la comunidad internacional no lo reconoce. La OTAN congela su colaboración y EE.UU. y la UE le imponen sanciones. Luego, los grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sus “repúblicas populares” y reclaman integrarse en Rusia. Así, el este de Ucrania se convierte en el campo de batalla entre el ejército ucraniano y los separatistas prorrusos apoyados político y militarmente por Moscú.

En 2015, Ucrania, Rusia y representantes separatistas de Donetsk y Lugansk firman un acuerdo que da fin a la guerra, gracias a la mediación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Sin embargo, el alto al fuego dura una semana. En 2016, se vuelven a reunir, pero no llegan a ningún acuerdo. En diciembre de 2019, Putin y el nuevo presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acuerdan la paz y canjean 200 prisioneros.

A principios de 2021, Rusia comienza a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. En agosto, 46 Estados y organizaciones, entre ellas la OTAN, firman la Plataforma de Crimea, en la que exigen a Rusia que devuelva la península ucraniana. En diciembre, Estados Unidos anuncia que cree que Rusia prepara una invasión a Ucrania a principios de 2022. La UE amenaza con fuertes sanciones si eso ocurre.

En enero de 2022, una reunión entre Washington y Moscú termina sin avances. Moscú inicia maniobras militares en el sur de Rusia, el Cáucaso y Crimea. Estados Unidos alerta que Rusia planea un “ataque de falsa bandera”, un sabotaje contra sus fuerzas en el este de Ucrania para atribuírselo a Kiev y justificar su invasión. La madrugada del 13 de enero, un ciberataque masivo inutiliza durante horas el sistema informático del Gobierno ucraniano. Rusia envía tropas a Bielorrusia para realizar maniobras cerca de las fronteras ucranianas.

En febrero de 2022, Estados Unidos y la OTAN rechazan firmar un tratado que exigía un tratado bilateral sobre seguridad en Europa con Rusia y cerrar la puerta a la incorporación de Ucrania a la OTAN. Macron pide a Putin evitar la guerra. Numerosos países occidentales aconsejan a sus ciudadanos abandonar Ucrania. El Parlamento ruso aprueba la independencia de las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, autoproclamadas repúblicas en 2014. El 17 de febrero, el Ejército ucraniano informó de 48 ataques en la parte de la región de Lugansk controlada por el gobierno de Kiev. Asimismo, las regiones separatistas denunciaron ataques de fuerzas ucranianas. Putin firma el reconocimiento de las regiones prorrusas de Donestsk y Lugansk y ordena el envío de tropas a la zona. Estados Unidos y la UE ponen en marcha sanciones contundentes a Rusia. Berlín suspende la certificación del gasoducto Nord Stream 2.

El 24 de febrero Putin anuncia una “operación militar especial” en Donbás. Rusia inicia un ataque contra Ucrania desde el norte, este y el sur. Moscú asegura que es una operación para “desmilitarizar” el país vecino, que no pretende la ocupación. El 28 de febrero atacan Járjov, la segunda ciudad de Ucrania y de mayoría rusoparlante. Los ataques se vuelven cada vez más violentos contra la ciudad de Járkov, mantiene un duro asedio a Mariupol e irrumpe en Jersón.

Guerra híbrida

Las "guerras híbridas" se caracterizan por hacer uso de medios convencionales y no convencionales en la guerra. Aúnan la acción psicológica mediante el uso de sistemas de comunicación, publicidad, medios sociales y similares, con la generación de tensiones y situaciones problemáticas que elevan los niveles de crispación y empujen tendencias predeterminadas, sin descartar ataques y operaciones violentas.
Tratan de explotar las vulnerabilidades de los Estados y sus instituciones. 
Es una guerra "asimétrica" ya que la lucha se da entre colectivos o grupos insurgentes contra fuerzas de seguridad estatales. 
Algunas de las acciones que indican que el conflicto es híbrido son:
  • Fuerzas de voluntarios pro-rusos (grupos insurgentes): “Fuerzas Armadas de la Nueva Rusia”;
  • Unidades de operaciones especiales y servicios de inteligencia;
  • Aportación de medios de combate pesados (Fuerzas irregulares + armamento propio de ejércitos regulares);
  • Sistemas de guerra electrónica de última generación.
  • Grupos de hackers organizados pro-rusos como CyberBerkut, cuyas acciones se reflejan en problemas constantes en los equipos de telefonía y radio empleados por las fuerzas armadas ucranianas y en los teléfonos móviles de los diputados del Parlamento ucraniano;
  • Carácter urbano ya que las principales capacidades de los grupos insurgentes y voluntarios las ubican cerca de hospitales, colegios, guarderías o bloques de apartamentos habitados por civiles.
    De hecho se han registrado bombardeos a varios bloques de pisos, una escuela infantil y una universidad;
  • Campañas de propaganda, información y desinformación a gran escala.
  • El Kremlin está aprovechándose de las redes sociales, especialmente de VKontakte, y a través de un grupo de trolls profesionales que dependen de la Internet Research Agency en San Petersburgo. Además, lanzan noticias falsas de catástrofes y/ o atentados terroristas a través de Facebook y YouTube;
  • Campañas mediáticas desde medios convencionales.
  • Destaca la agencia Russia Today, financiada por el Estado y especialmente pensado para el exterior, hacia Occidente;
  • Partidos políticos en Occidente. Partidos abiertamente pro-rusos en Grecia, Francia, Bulgaria, Hungría y otros países occidentales;
  • Presiones y chantajes económicos;
  • Subversión política: Intentos de deslegitimar al gobierno ucraniano.

Medidas tomadas, y recomendadas, por la Unión Europea

La Unión Europea comienza a preocuparse por las amenazas híbridas en 2015. En mayo de 2015, el Servicio Europeo de Acción Exterior distribuyó un documento de reflexión sobre cómo contrarrestar las amenazas híbridas, en el que se solicitaba al Alto Representante a presentar un marco conjunto con propuestas para ayudar a abordar las amenazas híbridas y fomentar la resistencia de la UE, de sus Estados miembros y de sus socios. Esta solicitud, y otras más, llevaron finalmente a iniciativas tales como la Comunicación Conjunta al Parlamento Europeo y al Consejo sobre la lucha contra las amenazas híbridas el 7 de abril de 2016.

Unos meses más tarde, el 6 de diciembre de 2016, se emitía una Declaración Conjunta entre la OTAN y la UE sobre las medidas de colaboración para hacer frente a las amenazas híbridas. Desde entonces, se han publicado numerosos comunicados de ambos organismos sobre los avances en la implementación de las diferentes medidas identificadas y se ha creado el Centro de Excelencia de las Amenazas Híbridas de la Unión Europea en Helsinki (Finlandia) y la Célula de Fusión contra las Amenazas Híbridas de la Unión Europea, entre otros.

Las recomendaciones de la OTAN y la UE incluyen medidas concretas para los Estados:
  • Los gobiernos deben llevar a cabo, como mínimo, una autoevaluación de las funciones críticas y vulnerabilidades de todos los sectores;
  • Se debe aumentar la tradicional valoración de la actividad de la amenaza para incluir las herramientas y capacidades no-convencionales, políticas, económicas, civil y de información (PECI);
  • Los gobiernos deben establecer e incluir un proceso que dirija y coordine una aproximación nacional de autoevaluación y análisis de la amenaza;
  • Puesto que la amenaza híbrida es un asunto internacional, la respuesta debe serlo también. Es decir, se debe fomentar la colaboración internacional.
El objetivo de estas medidas es que los posibles adversarios entiendan que una agresión sería insostenible y que, en caso de que la realicen, serán derrotados. Estas medidas buscan fortalecer el Estado y constituyen la base de una disuasión. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, estas medidas ya no sirven porque el conflicto ha estallado.

Una vez identificado el ataque como amenaza híbrida, se necesitarán medidas acordes.

Los Estados y organizaciones deben decidir entre posibles líneas de actuación: involucrase o ignorar, hacia dentro del propio Estado o hacia el exterior, hacerlo de manera abierta o encubierta y/ o coaccionar o inducir.

La respuesta debe servirse de los instrumentos del poder del Estado (militares, políticos, económicos, civiles e información).

Hasta el momento, los medios utilizados han sido los políticos, económicos, civiles e información. Desde 2014, la Unión Europea viene imponiendo medidas restrictivas de manera progresiva debido a la anexión ilegal de Crimea en 2014, la decisión de reconocer como zonas rusas a las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk y la agresión militar contra Ucrania en 2022. De acuerdo a lo afirmado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el objetivo de estas medidas es suprimir el crecimiento de Rusia (Reuters, 2022).

  1. Medios políticos: Destaca la imposición de medidas diplomáticas.
    En 2014, se canceló la cumbre UE-Rusia y los Estados miembros de la UE decidieron no celebrar cumbres bilaterales periódicas con Rusia. También se suspendieron las conversaciones bilaterales con Rusia sobre visados y sobre el nuevo acuerdo entre la UE y Rusia. En lugar de la cumbre del G8 en Sochi, se celebró una reunión del G7 —sin Rusia— los días 4 y 5 de junio de 2014 en Bruselas. Además, en febrero de 2022, tras la agresión militar de Rusia contra Ucrania, la UE decidió que los diplomáticos, otros funcionarios y los empresarios rusos ya no pueden acogerse a las disposiciones sobre facilitación de visados, que permiten un acceso privilegiado a la UE.

  2. Medios económicos:
    1. Medidas restrictivas selectivas (inmovilización de bienes y restricciones de viaje);
    2. Restricciones a las relaciones económicas con las zonas de Donetsk y Luhansk no contraladas por el gobierno ucraniano (prohibición de importación de bienes, restricciones al comercio y a la inversión aplicables a determinados sectores económicos y proyectos de infraestructuras, prohibición de prestar servicios turísticos, prohibición de exportación de determinados bienes y tecnologías);
    3. Sanciones individuales contra Putin, Lavrov y los miembros de la Duma Estatal rusa; 
    4. Sanciones económicas (limitan el acceso a los mercados de capitales primario y secundario de la UE para determinados bancos y empresas rusas; imponen una prohibición de exportación e importación de armas; establecen una prohibición de exportación de productos de doble uso, imponen una prohibición de exportación de bienes y tecnología en el sector de la aviación y el espacio, restringen el acceso de Rusia a determinadas tecnologías y servicios sensibles que pueden utilizarse para la prospección y la producción petrolíferas. En 2022 se han añadido: restricción del acceso de Rusia a los mercados y servicios financieros y de capitales de la UE; prohibición de las transacciones con el Banco Central de Rusia; prohibición del sobrevuelo del espacio aéreo de la UE y del acceso a los aeropuertos de la UE por parte de aerolíneas rusas de todo tipo y la prohibición del acceso al sistema SWIFT para siete bancos rusos);
    5. Restricciones a la cooperación económica.
      En julio de 2014: se solicitó al Banco Europeo de Inversiones (BEI) que suspendiera la firma de nuevas operaciones de financiación en la Federación de Rusia, los Estados miembros de la UE acordaron coordinar sus posiciones en el Consejo de Administración del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) con vistas a suspender también la financiación de nuevas operaciones, se reevaluó la aplicación de los programas de cooperación regional y bilateral de la UE con Rusia y se suspendieron determinados programas.
  3. Medios civiles:
    1. Prohibición del sobrevuelo del espacio aéreo de la UE y del acceso a los aeropuertos de la UE por parte de aerolíneas rusas;
    2. Acogida de refugiados;
    3. Intento de alto al fuego para establecer un corredor humanitario.
  4. Información:
    Suspensión de la radiodifusión en la UE de los medios de comunicación Russia Today y Sputnik.
Las medidas diplomáticas establecidas podrían ser perjudiciales. Algunos expertos (Chivvis, 2022) han contemplado las posibilidades de desarrollo de la guerra y aseguran que, para evitar un desastre nuclear, se deben mantener las conversaciones diplomáticas en todo momento.

La narrativa en una guerra es fundamental. Se debe controlar no solo la información que llega a los países del exterior sino también la información que se publica en Rusia y Ucrania. La contrapropaganda y las redes sociales juegan un papel muy importante.

La forma de actuación de Putin recuerda mucho a la de Estados Unidos en lugares como Kosovo, Irak o Libia; acusando/ justificando su afán imperialista en una violación de los derechos humanos en el Estado atacado. Esto se ve reflejado en la desinformación desde Rusia: promueven falsas historias como la del “niño crucificado” en Ucrania, la publicación de falsos vídeos, la acusación a Ucrania de ser un Estado pro-Nazi, entre otras. Por tanto, y de acuerdo a lo que se recomienda como respuesta contra las amenazas híbridas, se debe dar importancia a los medios de comunicación, a internet y a las redes sociales, como pieza clave en la resolución del conflicto. Concienciar a la población y desmentir cuando sea necesario.

Debido a la importancia de las redes sociales e internet en el mundo actual, las medidas en el ciberespacio son primordiales. Además, el ciberespacio es un ámbito transversal a la práctica totalidad de las herramientas del Estado. Para contrarrestar las acciones en el ciberespacio se pueden contemplar acciones defensivas (para protegerse contra ataques o desinformación), acciones de obtención de información (Operaciones SIGINT dirigidas a recopilar información más que a la interrupción de servicios) y operaciones ofensivas (ciberataques para interrumpir y destruir los sistemas adversarios).

Además, en un contexto de guerra híbrida, la población civil juega un papel muy importante. Ya sea por quedar afectados por el conflicto. En diciembre de 2014, se contabilizaban alrededor de 500 000 desplazados, 3 517 muertos y 8 198 heridos. Al día siguiente de la invasión de 2022, se registraron 80 000 ciudadanos desplazados y una semana más tarde, el número ascendió a 1 200 000. En cuanto a muertos y heridos, Naciones Unidas afirmó que por lo menos hay 351 muertos y 707 heridos. O ya sea porque el actor híbrido busca confundirles y generar descontento con los Estados.

Putin está decidido a subyugar al gobierno ucraniano y a evitar a toda costa un acercamiento con la OTAN y la UE. Por tanto, la intervención de la OTAN podría resultar ser peor. Por tanto, el uso de medios militares se descartaría. Aunque se ha enviado armamento para apoyar a las tropas ucranianas y se dan algunas operaciones de tipo encubierto.

Se debe evitar el conflicto nuclear y la intervención de la OTAN aumentaría este riesgo llevando el conflicto a un ámbito más global.

Los expertos (Chivvis, 2022) advierten de que alcanzar el umbral nuclear parece una posibilidad cercana. Quizá no la destrucción de todo sino pequeños ataques para mostrar la fuerza del país como potencia mundial y poner a prueba a Estados Unidos. Aunque advierten de las posibilidades que romper el tabú de la denotación nuclear podría significar para países como China, Pakistán u otros países de Oriente Medio.

Estados Unidos y Europa deberían prepararse para la posibilidad de tener que ceder Ucrania para no evitar una catástrofe peor. Aunque no comulgue con sus valores democráticos. Sin embargo, no sería la primera vez que miran hacia otro lado.

Otra recomendación de respuesta que debe ser tenida en cuenta es la de aislar al adversario, siempre que sea posible, de sus fuentes de apoyo tanto en el espacio físico como en el no físico (ciberespacial y cognitivo). En este momento se debe advertir del papel que pueda desempeñar China. El 27 de enero de 2022 China se alineó con Rusia sobre Ucrania.

Cuando se analiza la situación actual no se puede perder de vista que no es una guerra convencional y por tanto las respuestas que antes se han dado pueden ser inútiles o incluso perjudiciales. Como resultado, las operaciones militares no son la primera respuesta. Puesto que es una guerra híbrida, las medidas en el ciberespacio cobran una importancia enorme tanto ofensiva como defensiva. El mayor peligro de esta guerra es un ciberataque o un ataque nuclear que, por ejemplo, apague todas las luces de una ciudad europea como Oslo (Chivvis, 2022). La ciberseguridad puede ser la mejor respuesta. Los ciberataques son difíciles de demostrar la autoría y un ciberataque puede hacer mucho daño en la sociedad actual dominada por la tecnología.

Bibliografía

Baqués, J. (2015): “El papel de Rusia en el conflicto de Ucrania: ¿La guerra híbrida de las grandes potencias?”, Revista de Estudios en Seguridad Internacional, nº1, pps. 41 – 60. Disponible en: https://seguridadinternacional.es/resi/html/el-papel-de-rusia-en-el-conflicto-de-ucrania-la-guerra-hibrida-de-las-grandes-potencias/ [Consultado el 03 de marzo de 2022]

Devlin, K. and Robinson, O. (2022): “Ukraine crisis: Is Russia waging an information war?”, BBC News, 23 de febrero. Disponible en: https://www.bbc.com/news/60292915 [Consultado el 04 de marzo de 2022]

Escalera, J.C. (2018): “Ucrania, cuatro años después del Maidan: los cambios cuestan más que la revolución”, El Confidencial, 22 de febrero. Disponible en https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-02-22/ucrania-maidan-aniversario-revolucion-rusia_1525781/ [Consultado el 04 de marzo de 2022]

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Hidalgo Pérez, M.; Andrino, B. y Álvarez, J.A. (2022): “Un millón de refugiados huyen de la guerra en Ucrania en una semana: los datos del éxodo”, El País, 4 de marzo. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2022-03-04/un-millon-de-refugiados-huyen-de-la-guerra-en-ucrania-en-una-semana-los-datos-del-exodo.html [Consultado el 06 de marzo de 2022]

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Chivvis, C.S. (2022): “How does this end?”, Carnegie Endowment for International Peace, 3 de marzo. Disponible en: https://carnegieendowment.org/2022/03/03/how-does-this-end-pub-86570 [Consultado el 06 de marzo de 2022]

Reuters (2022): “Sanciones a Rusia: qué nuevas medidas se pueden aprobar y cuáles serían sus efectos”, CincoDías El País, 24 de febrero. Disponible en: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/02/24/economia/1645692837_641622.html [Consultado el 06 de marzo de 2022]

Europa Press (2022): “Naciones Unidas confirma al menos 351 civiles muertos y 707 heridos desde el inicio de la invasión de Ucrania”, EuropaPress, 5 de marzo. Disponible en: https://www.europapress.es/internacional/noticia-naciones-unidas-confirma-menos-351-civiles-muertos-707-heridos-inicio-invasion-ucrania-20220305151152.html [Consultado el 06 de marzo de 2022]

Grasso, D.; Llaneras, K.; Galán, J.; Zafra, M. y López, J.V. (2022): "Cinco blancos civiles de la guerra de Putin en Ucrania: bloques de pisos, una universidad y una guardería", El País, 06 de marzo. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2022-03-06/bloques-de-pisos-una-universidad-y-una-guarderia-cinco-blancos-civiles-de-la-guerra-de-putin-en-ucrania.html [Consultado el 08 de marzo de 2022]

miércoles, 23 de febrero de 2022

UNA VISIÓN GENERAL DE AFGANISTÁN DESDE LA GEOPOLÍTICA

 



Para conocer la visión de la Unión Europea sobre la situación afgana: pincha


INTRODUCCIÓN

El 15 de agosto de 2021 Kabul fue tomada por los talibanes tras la retirada de las tropas occidentales. Algunos autores, como Frías (2021: 3), se han atrevido incluso a calificar el suceso como una fecha histórica, en el sentido de que representa de alguna manera un cambio de época, como lo fue la caída del Muro de Berlín o los atentados de las Torres Gemelas.

Tras los atentados de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ataca Afganistán con el objetivo de evitar que el país se convierta en refugio de terroristas. En agosto de 2003, la OTAN envía la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) cuya misión era entrenar y fortalecer las fuerzas de seguridad afganas. En 2014, Obama da por terminada la misión y la OTAN deja Afganistán limitándose a dar apoyo aéreo y formar a la policía afgana. Por otro lado, Estados Unidos ha ido reduciendo paulatinamente sus tropas en Afganistán: de 2011 a 2017 sus tropas pasaron de alrededor de 100 000 soldados a 10 000. Durante el mandato de Trump, el número quedo en poco más de 2 000 soldados y se acuerda la retirada de las tropas occidentales entre mayo de 2020 y septiembre de 2021 (López-Lago, 2021).

El apoyo militar estadounidense se fue reduciendo y se buscó llegar a acuerdos con los talibanes. Sin embargo, de acuerdo a Ahmed Rashid (Alonso, 2021), han cedido demasiado y se han quedado sin recursos para negociar.

1.     Intervención arrogante de Occidente

El primer fracaso de las operaciones de la OTAN y el ejército estadounidense fue no pensar en la población civil, ni la afgana ni la nacional[1]. El apoyo popular es un elemento primordial en la guerra, los estudios retrospectivos de la guerra de Vietnam lo han sacado a relucir y es por algo que la propaganda de guerra es tan importante.

El plan de las tropas norteamericanas era conseguir primero un país estable, seguro y sin terroristas, para después implementar la democracia: un claro error (López-Lago, 2021: 3). La estrategia militar occidental se centró en crear un “ejército nacional”, una difícil tarea debido a que Afganistán es un país sin identidad nacional (López-Lago, 2021). Además, debido a la falta de fuerzas locales de intervención rápida, dejaron los pueblos afganos a merced de los guerrilleros talibanes.

López-Lago (2021: 7) explica: la «arrogancia» occidental de que todo tiene que ser un espejo de nuestra cultura supuso que no se tuvieran en cuenta las particularidades culturales de Afganistán, sus divisiones étnicas, su sociedad tribal, su falta de identidad nacional, etc. También Stavridis, ex almirante de la marina de Estados Unidos, concluyó que el mayor fallo de la intervención estadounidense y de la OTAN fue utilizar al ejército estadounidense como modelo (López-Lago, 2021).

El general Gerald Templer acuñó la expresión de luchar por los ‘corazones y mentes’ de la población local; con los ‘corazones’ se refería a hacer creer que sus intereses estaban cubiertos y con ‘mentes’ se refería a que se sintieran seguros. En este sentido, Frías (2021) explica que las operaciones de contrainsurgencia, como la que Estados Unidos llevó a cabo en Afganistán, necesitan de un relato que cautive a la población civil.

El relato elegido fue la promesa de un Afganistán democrático, igualitario y próspero; sin embargo, tras veinte años de lucha, no se ha conseguido. Además, la democracia no es un relato atractivo para la sociedad a la que se dirige debido a la estructura tribal de la sociedad afgana. La victoria occidental resultaría en un cambio radical de las estructuras sociales tradicionales afganas y una reforma religiosa. Por tanto, la única oferta de Occidente es la prosperidad económica y un Estado que funcione, algo que en 20 años no se ha logrado (Frías, 2021).

Por otro lado, el relato de los talibanes promete un Estado basado en los valores islámicos, dominantes en el mundo rural afgano, y tienen como prueba del favor de Alá su victoria contra los soviéticos en 1984 (Frías, 2021).

En su empeño por mejorar su imagen, las tropas occidentales construyeron escuelas, para una población centrada en la agricultura que no necesita personal con estudios, e intentaron sustituir el cultivo de opio por otros productos, sin éxito (Frías, 2021). Los occidentales no buscan entender a quien se dirigen y fracasan en llegar a ellos. OTAN y estadounidenses llevaron a cabo sus operaciones de acuerdo a sus valores hacia una población con valores diferentes.

Debido a que Estados Unidos no ha contado con el apoyo popular, los activos desplegados han sido insuficientes, se han encontrado con restricciones en el desarrollo de cualquier operación que pudiera suponer bajas y se han dedicado la mayoría de los recursos a la protección propia (Frías, 2021). Además, les ha faltado el apoyo exterior, con el que sí han contado los talibanes gracias a Pakistán.

2.     Todos quieren formar parte del nuevo orden mundial

El conflicto afgano ha contado tradicionalmente con cuatro actores principales: Estados Unidos, el gobierno afgano, Pakistán y los talibanes.

·       La misión de Estados Unidos era evitar que los talibanes emplearan la violencia a través de medios políticos, que reconocieran la Constitución afgana  y que se comprometieran a no apoyar a Al Qaeda (Setas, 2013).

·       El gobierno afgano buscaba mantenerse en el poder.

·       Pakistán lleva años tratando de conseguir una relación amistosa con Afganistán para proteger su frontera oeste en caso de conflicto con la India. Asimismo, quiere evitar cualquier tipo de influencia india en Afganistán.

Pakistán es un supuesto aliado norteamericano, sin embargo, desde el comienzo del conflicto se le ha reprochado la ayuda que ha prestado a los talibanes. De hecho, autores como Setas (2013) han llegado a afirmar que el rol de Pakistán ha tenido mucho que ver con el fracaso de EE.UU. y la OTAN en Afganistán.
A Estados Unidos le interesa estar en buenos términos con Pakistán debido a su potencia nuclear, que está siendo cortejada por China (Frías, 2021).

·       La posición de los talibanes es más difícil de descifrar. Según las negociaciones con Estados Unidos, desean que todas las tropas extranjeras abandonen el país, la liberación de todos los prisioneros talibanes en Pakistán, Estados Unidos y Afganistán, el reconocimiento internacional del movimiento talibán y el levantamiento de las sanciones impuestas por las Naciones Unidas en 1999 (Setas, 2013).
Dentro del movimiento talibán se distinguen tres formas de pensar (Setas, 2013):

o   Quienes consideran una tarea difícil imponer un régimen basado en la ley islámica en Afganistán y temen una guerra civil tras la retirada de las tropas occidentales;

o   Quienes apuestan por negociar para mantener su poder en la parte sur del país;

o   Quienes no quieren negociaciones sino que luchan por un movimiento global de yihad. Este grupo está conformado mayoritariamente por las nuevas generaciones de talibanes que han crecido en campos de refugiados pakistaníes y que han tomado parte del discurso de Al Qaeda.

La realidad internacional está cambiando debido al auge de las nuevas potencias, el declive de Europa, el repliegue estratégico de Estados Unidos y la aparición de nuevos actores en la escena internacional. Nos dirigimos a lo que algunos especialistas han denominado “un mundo pluripolar”.

La aparición de nuevas potencias en el contexto internacional, destacando el grupo al que Jim O’Neill bautizó como BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en 2009 supone un contrapeso para la hegemonía económica, militar y política de Estados Unidos.

López-Lago (2021) enumeraba los países interesados en Afganistán: por motivos de seguridad (Estados Unidos y Rusia), por lazos religiosos (Irán y Arabia Saudí) y por interés de hegemonía y explotación de recursos (China).

China es un importante socio comercial de Afganistán ya que le vende tecnología e infraestructuras a cambio de cobre y tierras raras. Pekín ha establecido contactos diplomáticos con los talibanes días después de que estos se reunieran con los norteamericanos. Los chinos temen que Afganistán se convierta en base para los separatistas uigures, que cuentan con miles de yihadistas activos en Afganistán alistados en las filas talibanas (López-Lago, 2021). Ahmed Rashid afirmaba que China es el único país que tiene los recursos para beneficiarse de los minerales pesados afganos, por tanto, será la gran ganadora de este juego (Alonso, 2021).

Rusia se ha beneficiado del miedo que Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán tienen a que radicales islamistas refugiados en Afganistán vuelvan a sus países. Así, han enviado una advertencia a los talibanes en los últimos meses al realizar maniobras militares conjuntas a gran escala con tropas de Tayikistán y Uzbekistán a lo largo de sus fronteras con Afganistán (López-Lago, 2021).

Irán se encuentra en una situación complicada ya que se beneficia de la retirada de Estados Unidos de la región, pero su confesión chií es contraria a los talibanes además de su afinidad con la etnia hazara, a la que los talibanes han perseguido en el pasado. Esto último hace creer que prestarán apoyo a las milicias afganas contrarias a los talibanes. Irán es el gran competidor de Arabia Saudí por la hegemonía de Oriente Medio y Afganistán cumplirá un papel fundamental en este enfrentamiento (López-Lago, 2021).

India ha abierto embajadas en territorio afgano, en ciudades cercanas a la frontera pakistaní. Además, en 2013, era el segundo inversor en Afganistán y, en octubre de 2011, firmó un acuerdo estratégico con el país. Esto supone una amenaza para Pakistán, que ha tratado de firmar un acuerdo del mismo tipo, sin éxito (Setas, 2013).

Se espera que Rusia, China y Pakistán acepten la legitimidad de los talibanes rápidamente (López-Lago, 2021).

Lo que ha ocurrido en Afganistán ha hecho despertar a la Unión Europea; se han dado cuenta de que en temas de defensa dependen demasiado de EE.UU. El responsable de la diplomacia europea Josep Borrell ha propuesto la creación de una fuerza militar de intervención rápida formada por 5 000 efectivos que tendrían que ceder los Estados miembros. Borrell ha afirmado: si no queremos depender de los otros, tenemos que desarrollar nuestras propias capacidades, lo tenemos que conseguir. Tenemos los ejércitos, tenemos los recursos, el problema es tener la coordinación y la voluntad de movilizarlos (Manresa, 2021).

CONCLUSIONES

El entorno global actual es complejo, volátil y está rodeado de incertidumbre. Sin embargo, en el caso de Afganistán el fracaso de la OTAN y EE.UU. se veía venir. Y ahora que Estados Unidos está perdiendo su hegemonía, nuevas potencias reclaman sus intereses en la región.  

Estados Unidos y la OTAN han fracasado en todos los sentidos en su acción militar en Afganistán. Pero no solo se deben estudiar las maniobras estatales, sino que no debemos olvidar cómo estas afectan a la población civil. Lamentablemente después del 11 de septiembre todo el pueblo afgano, erróneamente identificado con el radicalismo islámico, se convirtió en víctima de una criminalización  (Asti, 2018).

Según lo acordado en la Cumbre Mundial de 2005 de Naciones Unidas, los Estados tienen la responsabilidad de proteger de acuerdo a tres pilares que se centran en las poblaciones del propio Estado y en la seguridad de las poblaciones de Estados que no logran proteger a sus ciudadanos.

La prioridad de los Estados es la protección de sus ciudadanos y es, por consiguiente, la razón por la que lo que más preocupa en Occidente es si los talibanes atentarán en sus países. Pero, no deben olvidar a la población afgana, de lo que se encargará la oleada de refugiados afganos que ya comenzado a llegar a sus fronteras.

No obstante, no debemos olvidar que, históricamente, los talibanes no han sido seres diplomáticos. Sus convicciones religiosas les hacen creer que están por encima en términos de verdad y justicia moral (Setas, 2013).

BIBLIOGRAFÍA

Alonso, A. (2021). “Entrevista/ Ahmed Rashid, autor de ‘Los Talibán’: “Europa sentirá el impacto del avance de los talibanes en Afganistán porque la crisis de refugiados es inevitable””, El Independiente, 13 de agosto. Disponible en: https://www.elindependiente.com/internacional/2021/08/13/europa-sentira-pronto-el-impacto-del-avance-de-los-talibanes-en-afganistan-porque-la-crisis-de-refugiados-es-inevitable/ [Consultado el 15 de diciembre de 2021]

Asti, E. (2018). “Afganistán en los tiempos de los talibanes. Una mirada retrospectiva”. Nómadas: Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, nº55, pp. 201-229. Disponible en: https://www.theoria.eu/nomadas/55.2018.2/emilioasti.pdf [Consultado el 15 de diciembre de 2021]

Frías, C.J. (2021). “Afganistán, ¿el fin de la contrainsurgencia?”. Documento de Opinión IEEE 95/2021. Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2021/DIEEEO95_2021_CARFRI_Afganistan.pdf [Consultado el 15 de diciembre de 2021]

López-Lago López-Zuazo, M. (2021). “Afganistán y el retorno del talibán”. Documento de opinión IEEE 95/2021. Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2021/DIEEEO94_2021_MANLOP_Afganistan.pdf [Consultado el 15 de diciembre de 2021]

Manresa Nogueras, J. (2021): “La UE explora crear una fuerza militar propia después de la crisis en Afganistán”, Diari ARA, 3 de septiembre. Disponible en: https://es.ara.cat/internacional/ue-explora-crear-fuerza-militar-propia-despues-crisis-afganistan_1_4104208.html [Consultado el 17 de diciembre de 2021]

Memorias de Pez (2021): “¿Qué está pasando en Afganistán? Resumen de la crisis de Afganistán en 9 minutos”, [Vídeo Online], YouTube. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=PwVp2K2Hgww [Consultado el 15 de diciembre de 2021]

 

Setas, C. (2013). “Relations between Afghanistan and Pakistan and the peace process with the Afghan Taliban”. Revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, nº2. Disponible en: https://publicaciones.defensa.gob.es/media/downloadable/files/links/r/e/revista_ieee_2.pdf  [Consultado el 15 de diciembre de 2021]

Smith, C. (n.d.) “The Great Game and Afghanistan”, Library of Congress. Disponible en: https://www.loc.gov/ghe/cascade/index.html?appid=a0930b1f4e424987ba68c28880f088ea [Consultado el 16 de diciembre de 2021]

Naciones Unidas (n.d.): La responsabilidad de proteger. Disponible en: https://www.un.org/es/chronicle/article/la-responsabilidad-de-proteger [Consultado el 21 de diciembre de 2021]



[1] El Chicago Council Survey realizado en julio de 2021 muestra que más de dos tercios de la población norteamericana considera que las tropas norteamericanas deberían “volver a casa” antes del 11 de septiembre (López-Lago, 2021).